La Historia del Blues: Robert Johnson II

Continúa desde Robert Johnson I

Ike Zinnerman en 1930
Ike Zinnerman, 1930
Lo que parece claro, dejando de lado la leyenda, es que durante el tiempo que estuvo ausente, Johnson adquirió una gran destreza con la guitarra. Quienes afirman que estuvo en los alrededores de Hazlehurst, relatan que se había casado con una mujer llamada Callie Craft, a la que abandonó a los pocos meses, y que durante ese tiempo trabajó a menudo con un guitarrista de Alabama llamado Ike Zinnerman, quien debió de contribuir de manera decisiva en su desarrollo musical. Es posible que este músico forjara en Johnson, además, la idea de su encuentro diabólico, pues se contaba de él que había aprendido por medios sobrenaturales tocando la guitarra por las noches sobre las tumbas de un cementerio.

Robert permaneció en la zona alrededor de una semana, durante la cual House recordaba haberle advertido sobre la peligrosa vida de los músicos en los junk joints, el alcohol y las mujeres. Pero Johnson era un joven apuesto de apenas veinte años, y era mucho pedirle que escuchara seriamente los consejos dictados por la experiencia de House.

Robert Lockwood
Robert Lockwood
Hacia 1934, se estableció en Helena, Arkansas. Durante su estancia allí, estuvo viviendo con Estella Coleman, la madre de Robert Lockwood. Lockwood, que más tarde llevaría a cabo con éxito su propia carrera profesional, recordaba a Johnson como un padre o un hermano mayor que, en menos de seis meses, le enseñó a tocar la guitarra. También contaba que, aunque Johnson bebía mucho, nunca le había visto actuar borracho. Desde Helena viajó a St. Louis, Misuri, en varias ocasiones, tomando contacto con la música de Peetie Wheatstraw y Roosevelt Sykes entre otros.

Durante esta época, se asoció con Johnny Shines, que sería desde entonces su principal compañero de viaje. Viajaron por ciudades del Norte como Chicago y Nueva York, llegando incluso a Canadá, y recorrieron los estados de Indiana, Kentucky y Texas tocando por unas monedas para todo aquel que quisiera escucharles. El personaje vagabundo que describe en sus canciones es un fiel reflejo de la vida que llevaba. Según Johnny Shines, subían al primer tren que llegaba e iban de un lugar a otro sin importarles el destino.

Johnny Shines
Johnny Shines
En el Delta, sin embargo, no les faltaba trabajo en los junk joints, en los cuales eran considerados como estrellas locales. Mientras otros músicos actuaban por un dólar y comida, Johnson y Shinnes podían llegar a ganar hasta seis dólares por noche. A diferencia del repertorio de House o Patton, vinculado en gran medida al folklore rural, Johnson era capaz de interpretar cualquier tipo de canción, desde una balada de cowboys hasta melodías puestas de moda por crooners como Bing Crosby. En este sentido, Robert Johnson refleja más las tendencias comerciales del momento que la continuidad de una tradición folklórica.

Un día de 1936, Johnson entró en la tienda de H. C. Speir con intención de promocionar su carrera. Speir quedó impresionado por su interpretación y habló de su nuevo descubrimiento al encargado de la zona Sur de ARC (American Recording Corporation), Ernie Oertle. En noviembre, Johnson y Oertle viajaron a San Antonio, Texas, para realizar una primera sesión de grabación, en la que también estuvo presente el productor Don Law. Según Law, la sesión tuvo que ser interrumpida por problemas de Johnson con la policía. El guitarrista había sido arrestado y, cuando Law fue a sacarle de la cárcel, se encontró al músico apalizado y con la guitarra destrozada. Una vez pagada la fianza, el productor le acompañó a la pensión y le dio cuarenta y cinco céntimos para el desayuno de la mañana siguiente. Esa misma noche, Johnson llamó a Law para pedirle los diez céntimos que le faltaban para poder pagarse una prostituta.

Finalmente, la sesión tuvo lugar los días 23, 26 y 27 de noviembre de 1936 en un estudio improvisado en una habitación de hotel. Johnson grabó dieciséis canciones, realizando dos tomas de cada una. La única que se vendió moderadamente bien fue “Terraplane Blues”, en gran parte debido al doble sentido de su letra, en la que equiparaba el funcionamiento de un automóvil con la mecánica del coito.

Otras canciones grabadas en aquella sesión, demostraron más tarde que podían convertirse en éxitos. “I Believe I’ll Dust My Broom” fue versionada una y otra vez por Elmore James y obtuvo tal éxito que James llamó a su banda los Broomdusters. “Sweet Home Chicago”, con las versiones de Junior Wells en 1959 y otras posteriores de Fleetwood Mac, Foghat o los Blues Brothers, ha alcanzado el estatus de himno del blues.

La Historia del Blues continuará en Robert Johnson III

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