La Historia del Blues: Big Joe Williams

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Big Joe Williams
Big Joe Williams también grabó prolíficamente pero sin renunciar jamás a los elementos estilísticos más primitivos del blues rural. Logró conservar hasta la vejez el estilo de vida vagabundo e inestable propio del blues: llegó a ser un anacronismo andante y cantante que llevaba el aroma del Mississippi de la época de la crisis allá donde fuera. Y vaya si viajaba: por todo Mississippi, por el resto de los estados del sur y el medio oeste y, al final, a lo largo y ancho de Estados Unidos e incluso por el extranjero. Y rara vez llevaba consigo más que su guitarra de nueve cuerdas y su entrañable personalidad. Las canciones de Charley Patton, Robert Johnson y otros pioneros del Delta constituyeron la parte permanente de su repertorio durante toda su larga carrera, pero además tocaba muchos temas propios que se han convertido en clásicos del repertorio del blues tradicional, sobre todo la muy versionada "Baby, Please Don’t Go".

El primer instrumento de Joe fue una guitarra casera, aunque también experimentó con la flauta y el acordeón. Para cuando llegó a su adolescencia, era un músico competente y habilidoso. Su padre fue reemplazado por un padrastro en 1918, y la hostilidad de este último forzó a Joe a salir de la casa, acontecimiento que recordaría más adelante en su "Stepfather Blues".

Poco después de salir de casa, empezó a trabajar para el Doc Bennett Medicine Show en Mobile, Alabama, y a tocar con la Birmingham Jug Band en el show itinerante de los Rabbit Foot Minstrels. Una década después, Joe trabajó en el áspero y revoltoso mundo de los campamentos mineros y madereros, así como en los juke joints.

En 1935, hizo su primera sesión de grabación en solitario  para el sello Bluebird. Algunos de los temas grabados en esta sesión de Chicago, como "Highway 49 Blues" y "Somebody’s Been Borrowing that Stuff" serían grabados por Williams, en versiones más refinadas en un momento posterior de su carrera, pero nunca superaría la desbocada pasión de estas primeras grabaciones. En 1937, Williams volvió al estudio, ahora acompañado por el guitarrista Robert Lee McCoy y por el mago de la armónica John Lee "Sonny Boy" Williamson.

Big Joe Williams fue uno de los primeros bluesmen tradicionales en emplear amplificación. Cuando hizo sus grabaciones de 1947 para Columbia, el blues tradicional tenía pocos seguidores en esta época; a mucha gente le parecía un estilo pasado de moda. Williams nunca llegó a sentar la cabeza. Durante un tiempo, estuvo instalado en St. Louis, y más adelante en Chicago, pero su "residencia" en esta última ciudad era nada más y nada menos que el sótano de una tienda de discos, e incluso este centro de operaciones quedaba abandonado cuando Big Joe sentía la llamada de la carretera. Pero mientras la carrera de otros intérpretes de blues tradicional languidecía, Williams siempre se apañó para conseguir contratos de grabación; a diferencia de la mayoría de los músicos, Williams nunca sufrió una parón en su carrera discográfica, que además duró bastantes años. Cuando murió, en 1982, había grabado docenas de discos de larga duración para un montón de sellos diferentes. En algunos casos, sus obras incluían material que ya había grabado con anterioridad, pero nunca carecieron de pasión y autenticidad.

Durante la década de 1930, Williams fue acompañado en sus viajes por el Delta del Misisipi por un joven Muddy Waters. Williams le contó a Blewett Thomas: "Elegí a Muddy en Rolling Fork cuando tenía 15 años. Recorrió toda la región del Delta tocando detrás de mí. Pero tuve que dejarlo de lado después de un tiempo. Muchas mujeres se acercaban a mí y me decían: "¡Oh, tu joven hijo es tan amable!"... Mira, tuve que derribar a Muddy porque me estaba quitando a mis mujeres.

Joe tuvo una carrera discográfica activa, que sufrió un bajón en la década de 1950; pero el renacimiento popular de los 60 pronto lo tomó como un héroe, y en poco tiempo estaba produciendo LPs y viajando a Europa y Japón por su cuenta o como solista en paquetes turísticos de blues. Durante estos años, pasó tanto tiempo en Chicago como lo hizo en el sur, pero en 1982 volvió a Misisipi, donde murió a la edad de ochenta y tres años.

La Historia del blues continuará en John y Alan Lomax, folkloristas

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