La Historia del Blues: Son House II (Grafton, 1930)


El día que Charlie Patton se reunió con Arthur Laibley en la estación de Lula, el músico le habló de House y el ejecutivo de la Paramount accedió a que el cantante y guitarrista acompañara a Patton a la sesión programada para octubre. Además, Laibley le dió 100 dólares a Patton, una cantidad considerable de dinero en ese momento, para cubrir los gastos del viaje a la ciudad de Grafton, Illinois, donde tendría lugar la grabación.
Willie Brown
Un par de días antes de la partida, Charlie Patton viajó hasta otra plantación cerca de Robinsonville para recoger a otro músico al que conocía de mucho tiempo atrás. Cuando regresó a Lula, lo hizo acompañado de Willie Brown, un hombre pequeño y robusto, de unos treinta años – sólo un par de años mayor que House - cuyo rostro pecoso y pelo rojizo, como Patton, sugerían algún antepasado blanco.

Los tres músicos pasaron la noche antes del viaje a Grafton practicando para la grabación y bebiendo juntos. Esas horas marcaron el inicio de una duradera y estrecha amistad entre Brown y House que se mantendría hasta que House dejó Misisipi en 1943 para vivir en Rochester, Nueva York. Hasta ese momento, fueron dos compañeros inseparables que actuaron por los juke joints del Delta dominando la escena de la música local.

A la mañana siguiente, subieron a un Ford Buick propiedad de Wheeler Ford, el cantante principal de un grupo llamado Delta Big Four que les acompañó de conductor, y salieron rumbo a Grafton. Al norte de Robinsonville, se detuvieron en otra plantación y recogieron a una amiga de Patton, una joven de unos veinte años llamada Louise Johnson que cantaba y tocaba el piano en los juke joints cercanos a la autopista 61. Antes de continuar hacia Grafton, pararon una vez más al norte de Memphis para comprar unas botellas de whisky de contrabando que les amenizara el largo trayecto. Y en Cairo, Illinois, volvieron a detenerse para que House y Patton pudieran comprar un par de guitarras Stella nuevas por doce dólares cada una.

Reanudado el viaje, parece que Willie Brown y Patton empezaron a discutir, hecho que no era infrecuente entre ambos músicos. Patton se enfadó tanto que, aunque el Buick circulaba a 60 millas por hora, abrió la puerta e intentó saltar. Afortunadamente, House se lo impidió. Entonces Patton ordenó a Ford que detuviera el coche para que él y Brown pudieran resolver sus asuntos a golpes. Habían estado bebiendo desde que salieran de Memphis y cuando Brown saltó del coche, Patton le siguió con su nueva guitarra en la mano, con tal suerte que tropezó y fue a caer sobre su flamante Stella. House recordaba que la guitarra quedó “como un pastel al lado de la carretera, ni siquiera llegó a tocar una canción con aquello”. Tras destrozar su guitarra, el estado de ánimo de Patton no mejoró en absoluto y pronto inició una nueva discusión, esta vez con Louise Johnson. El altercado llegó a tal punto que Patton la abofeteó y ella se pasó al asiento trasero y empezó a coquetear con Son House. Y siguieron bebiendo hasta que llegaron a su destino.

La población local de Grafton estaba compuesta en su mayoría por colonos alemanes que rara vez habían visto un negro en su vida y, para evitar encuentros incómodos, los músicos negros que llegaban para grabar en los estudios de Paramount se alojaban en la cercana Milwaukee, donde existía una pequeña comunidad negra. Sin embargo, Patton y sus amigos fueron alojados en una pensión local propiedad de la Wisconsin Chair Company situada junto a los estudios de grabación. La compañía les proporcionó, no sólo habitación, también comida, bebida y cigarrillos.

En Grafton, el flirteo que Louise Johnson y Son House habían comenzado en el coche empezó a tomar forma de romance. Al llegar a la pensión, sólo había tres habitaciones disponibles y Johnson decidió compartir la suya con House. Aunque el músico aceptó de buena gana, le preocupaba la posible reacción de Patton e imaginó que tendría que pelear con él. Sin embargo, a la mañana siguiente, Patton se mostró indiferente hacia la mujer y tranquilizó a su amigo diciéndole que, en realidad no la quería y que su amistad seguía intacta. Aclaradas las cosas, podía comenzar la grabación.

El estudio de Paramount en Grafton estaba dotado con lo que podía considerarse un equipo de última generación para 1930. Contaba con un amplificador, un altavoz y varios micrófonos de alta sensibilidad. Entonces, las grabaciones se realizaban en directo en su totalidad, lo que quiere decir que si el músico cometía un error, tenía que comenzar la ejecución desde el principio. En general, era común realizar dos registros de cada canción a fin de contar con una copia de seguridad. Esto permitía a los músicos experimentar con distintos tiempos para una misma canción, un factor que la compañía tenía en cuenta a la hora de elegir qué versión se lanzaba comercialmente. A pesar de que eran los tiempos de la Ley Seca, Paramount pagó a una camarera de un hotel cercano para que llevara whisky al estudio. House describiría más tarde la euforia con que transcurrió la sesión, en la cual sólo se dejaba de beber para grabar la siguiente toma. 

La primera en grabar fue Louise Johnson, que interpretó “All Night Long Blues” y “Long Ways From Home Blues”. A continuación, House grabó “My Black Mama” en dos partes que serían las dos caras de un mismo disco.


Otras dos canciones de House, “Preachin’ the Blues” y “Dry Spell Blues”, tuvieron que ser grabadas en dos partes, ya que su duración excedía las capacidades de los discos de 78 rpm.

“Preachin’ the Blues” destaca como un retrato de la mente de Son House, en la cual el rechazo a la religión organizada por un lado, y la dolorosa sensación de haber perdido la comodidad que la misma proporciona por otro, se ven enfrentados. Para House, sólo el blues es capaz de ofrecer la reconciliación entre ambas actitudes. Este violento conflicto con la religión era el que animaba la pasión de sus interpretaciones, pero también el que alimentó su alcoholismo.


Tras los registros de Willie Brown y nuevas tomas de Johnson y House, Charlie Patton cerró la sesión con cuatro canciones. House decía haber recibido unos 300 dólares por su trabajo, una suma equivalente al sueldo de dos o tres años dedicados a la aparcería. Es muy probable que no se hablara nada acerca de los derechos de autor. Los músicos solían reclamar sus ganancias en efectivo y las compañías, por su parte, sabían los beneficios que podían obtener registrando las canciones a su propio nombre.

The Legendary Delta Blues Session · Son House, Charley Patton, Willie Brown, Louise Johnson
A pesar de la indiscutible calidad musical y el enorme valor que hoy supone aquella mítica grabación, las ventas fueron pésimas para todos y cada uno de los cuatro músicos. Los discos no tuvieron la promoción necesaria por parte de Paramount, cuyas finanzas se encontraban tensas debido a la caída del mercado bursátil en octubre de 1929.

El viaje de regreso a Misisipi fue bastante más tranquilo y parece que ni guitarras ni mujeres sufrieron daño alguno. Antes de separarse, aun realizaron algunas actuaciones juntos en un junk joint de una plantación cercana a Lula. Son House, que no podía volver a Clarksdale por orden judicial, acompañó a Willie Brow hasta el área de Robinsonville.

La Historia del Blues continua en Son House III (House, Patton y Brown) 

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