La Historia del Blues: Charlie Patton II

Continúa desde Charlie Patton I

Crack de la Bolsa de NUeva York, Wall Street 1929
En octubre de 1929, se produjo el crack de Bolsa en WallStreet. Durante los años 20, el crecimiento económico de Estados Unidos fue exponencial; sin embargo, los cimientos sobre los que se asentaba la riqueza del país era poco sólida y, a finales de la década, sus bases se tambalearon hasta caer. El mundo del espectáculo, incluido el blues, se vio afectado por la catástrofe económica de 1929. Las ventas de discos cayeron en picado. Muchas compañías ambulantes, de las cuales el blues formaba parte, se disolvieron; en las ciudades, teatros y locales tuvieron que echar el cierre; las pequeñas discográficas quebraron casi en su totalidad, y las grandes dejaron de producir race records y abandonaron las expediciones de campo en busca de nuevos artistas. En 1931, la industria del disco había caído hasta un 6% de lo que había sido a finales de los años 20. Entre 1932 y 1934, las grabaciones de blues se detuvieron drásticamente. Estrellas de la altura de Bessie Smith, Lonnie Johnson o Leroy Carr tuvieron que dedicar más tiempo a las actuaciones en vivo porque la continuidad de sus contratos no estaba asegurada.

Antes de que llegaran aquellas fatales consecuencias, un año después de su primera sesión, un Charlie Patton próximo a los cuarenta años se había establecido en Lula, Misisipi, al parecer motivado por la presencia de una mujer llamada Bertha Lee Jones en la ciudad. Después de las impresionantes ventas de su primer éxito “Pony Blues”, Paramount solicitó a Speir una nueva sesión con Patton, pero Speir no pudo desplazarse a Lula, y la compañía envió a uno de sus ejecutivos, Arthur Laibley. Después del éxito de Blind Lemon Jefferson en 1926, Laibley viajaba con frecuencia a Texas en busca de talentos para Paramount. En esta ocasión, aprovechó uno de aquellos viajes para detenerse unos minutos en la estación de Lula, donde Patton le estaría esperando para acordar una nueva sesión de grabación.

El hombre de negocios reconoció inmediatamente la figura inconfundible de Patton en la estación y el breve encuentro sirvió para acordar una nueva grabación que tendría lugar en el mes de octubre de aquel año 1930. A lo largo de la sesión, Patton grabó veinticuatro canciones, entre ellas su gran éxito “Highwater Everywhere”, que relata las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Misisipi en abril de 1927 y que causaron un enorme daño en campos y en hogares. Patton relata con pasión en primera persona las dramáticas consecuencias de la tragedia y los esfuerzos realizados para sobrevivir a ella y, aunque el disco se publicó tres años después del suceso, la canción causó un gran impacto entre las víctimas de la catástrofe. A la vista de las posibilidades comerciales de la canción, Paramount la anunció como el “mejor tema” de Patton y añadía: “sabéis que eso significa que ha de ser realmente bueno, porque ya ha hecho algunos discos asombrosos”.



No es difícil encontrar otras canciones de Patton que abordan circunstancias sociales o temas personales. En “Mean Black Moan” de 1929, por ejemplo, el músico describe los malos tiempos vividos por las familias durante las huelgas de los trabajadores del ferrocarril en 1922. Pero, a diferencia de las balabas blancas, las canciones de Patton no quieren documentar un acontecimiento concreto, sino que, asumiendo que sus oyentes lo conocen, expresa los sentimientos que ha provocado en aquellos que lo vivieron.


En mayo de 1930, Patton hizo su última sesión de grabación hasta 1934, cuando entraría por última vez en un estudio. pero la distribución irregular y la irrisoria demanda hicieron imposible que esto tuviera un impacto positivo en su carrera.

Charlie Patton murió en la plantación Heathman-Dedham, cerca de Indianola, el 28 de abril de 1934, y está enterrado en Holly Ridge, en el condado de Sunflower. Su certificado de defunción indica que murió de un trastorno de la válvula mitral.

La Historia del Blues continuará en Son House I (House conoce a Patton)

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