La Historia del Blues: La gran migración II

Continúa desde La gran migración I

El desarrollo de las vías ferroviarias se fue deteniendo progresivamente a medida que se expandían las carreteras y las autopistas a principios del siglo XX. Durante los años de la I Guerra Mundial, la industria del automóvil creció significativamente, dejando patente la necesidad de mejorar tales infraestructuras. En 1916, el Congreso aprobó la legislación para afrontar un sistema de autopistas principales en los Estados Unidos. Inicialmente, el Congreso prohibió el trabajo de convictos en el plan de construcción de autopistas federales; sin embargo, cuando el presidente Woodrow Wilson aprobó el proyecto de ley, los trabajos forzados fueron reinstaurados.

Convictos negros, fuente de trabajo para la construcción de carreteras
Los convictos, que habían sido una fuente de trabajo primaria en la construcción de diques y las vías ferroviarias del Sur, ahora también eran la fuente de trabajo primaria en la construcción de autopistas.

Mientras los terratenientes veían en las carreteras pavimentadas de la región un acceso más fácil y directo a sus mercados, sus aparceros veían en ellas una forma de abandonar sus difíciles condiciones de vida. A veces, para abandonar la tierra donde vivían caminaban por polvorientas carreteras hasta llegar a una autopista federal numerada donde podrían buscar los números impares que les conducirían al Norte. La 49 iba de Jackson a Clarksdale en Misisipi; la 61, de Nueva Orleans a Vicksburg, Memphis, St. Louis y Minnesota, y la 51 conectaba New Orleans con Jackson, Memphis e Illinois.

Los artistas de blues también siguieron estas rutas y cantaron sobre la experiencia de sus viajes por ellas. Roosevelt Sykes grabó "Highway 61 Blues" en 1932; Joe Williams grabó "Highway 49" en 1935; y Curtis Jones, "Highway 51 Blues" en 1938. El crítico musical americano Peter Guralnick señala que la metáfora de la autopista es central en el artista de blues: por una parte, representa una búsqueda vital que se inicia carretera adelante; por otra, es un proceso de pérdida de la familia y, en cierto modo, de la tradición cultural.


Estos músicos, como otros emigrantes negros, sabían que una vez alcanzaran la autopista federal, tendrían que obtener un billete de autobús hasta la parte final de su viaje. A veces, podían conseguir el transporte de algún amigo del mundo rural, pero si no lo conseguían se arriesgaban a ser arrestados por vagancia. Una vez condenado, el emigrante podía ser sentenciado a trabajar en cadenas de presos en la construcción o el mantenimiento de las mismas autopistas que representaban la libertad. Los archivos de los estados muestran miles de hombres y mujeres que encontraron este destino a lo largo del Sur.

El Chicago Defender de Robert Abbott
A pesar de todo, el Chicago Defender de Robert Abbott, un periódico negro de tirada semanal muy leído en el Sur, animaba la emigración negra a las ciudades del norte, anunciando las posibilidades económicas y describiendo la relativa libertad en aquellos lugares, especialmente cuando se comparaban con las atrocidades cometidas en el sur y descritas en las páginas del mismo periódico.

Durante el verano que siguió al fin de la I Guerra Mundial, muchos negros pensaron que se habían ganado el derecho a la integración luchando por la democracia en Europa. En su lugar, a su llegada a las ciudades de Estados Unidos, se encontraron siendo víctimas de disturbios por todo el país. La aplicación de las leyes Jim Crow no se limitó al Sur, la segregación llegó a ser parte de la vida norteamericana en toda su extensión geográfica. Allá donde los negros buscaban un nuevo lugar fuera del Sur, encontraban tensión racial y violencia.

Uno de los mayores altercados ocurrió en Chicago cuando un joven negro fue golpeado con un ladrillo por nadar en la sección designada “para blancos” del Lago Michigan. Más de treinta personas fueron asesinadas en los cuatro días de revueltas que siguieron, cientos resultaron heridos y cientos de hogares, destruidos. El blues no era ajeno a todo este desorden. Los sucesos de Chicago inspiraron la canción  "East Chicago Blues", grabada por “Pinetop” Smith y Lindberg Sparks en 1932, en la cual también se hace referencia a los disturbios acaecidos en 1917 en East Saint Louis, Illinois, otro grave incidente causado por la intolerancia racial del norte urbano. Los brutales linchamientos llevados a cabo por el Ku Klux Klan también sucedían en el Norte; la agrupación criminal experimentó un enorme crecimiento nacional en los albores del siglo XX, llegando a alcanzar los cinco millones de miembros en 1925.


Aunque las condiciones en el Norte estaban lejos de ser perfectas, eran preferibles al clima de miedo, las precarias condiciones de las viviendas, las nulas oportunidades para la educación y la desesperanza del sistema de aparcería del Sur. La importancia del Chicago Defender y de otras publicaciones similares crecía a medida que los trabajadores negros se mudaban a las ciudades del Norte. Los periódicos contenían artículos, editoriales y publicidad que apelaba a muy distintos tipos de lectores. Se incluían ofertas de trabajo, páginas de sociedad y anuncios de una amplia gama de productos, desde cosméticos para las mujeres hasta discos para el fonógrafo.

Tanto el Defender como otros periódicos de propietarios negros contribuyeron inmensamente al cambio que tuvo lugar en el blues en este período. Los emigrantes llevaban consigo su cultura, incluyendo sus gustos musicales. De ser una música rural popular, obsesionada por la religión y conducida por la experiencia negra en el Sur, el blues pasaría a convertirse en una empresa urbana, laica y comercial, obsesionada en gran medida con el sexo, el amor y el dinero.

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